Los viajes de trabajo siempre tienen su incentivo. Conoces
un nuevo lugar, vivís bien porque estas en hotel, disfrutando de la vida de
“profesional”. Pero puede ser un tanto arduo el camino.
En Ezeiza
El plan era tomar un vuelo de Taca que me llevará a Lima y
ahí mismo enganchar la conexión a
Guayaquil, no tení a más que 50 minutos de conexión. Tiempo suficiente
para bajarte de un avión y subirte al próximo. Por alguna razón todavía
desconocida, Taca en Ezeiza, tiene la peor organización del mundo. Ya
comenzaron mal queriendo dividir la gente de un mismo vuelo por la conexión que
irían a tomar después. ¿Cuál era el objetivo si todos nosotros teníamos que
abordar el mismo vuelo? No sabemos. Una vez que más o menos nos organizamos, el
problema es que había sólo dos personas de la aerolínea haciendo el
correspondiente check in. Esto podría no ser negativo si las cosas hubieran
sido más ágil. Empecé a hacer la dichosa fila para el check in a las tres y
media de la tarde.
Las horas pasaban, la gente se impacientaba, se demoraba. Se
armó tal “quilombo” que tuvo que venir la policía aeroportuaria a controlar la
situación de gritos y reclamos y “casi piñas” entre dos pasajeros. ¿La razón?
La aerolínea indicaba que tenía problemas por cenizas y estaba el vuelo
retrasado. Con el paso de las horas, escuché tantas razones increíbles, que no
tengo la capacidad de nombrarlas. Y para agregarle otro condimento a este grupo
de pasajeros que trato de permanecer tranquilos, cuando ya estaba avanzando el
check in, vemos como las pantallas que anteriormente decían Taca, empiezan a
cambiar su nombre a Qatar Airlines: teníamos que mudarnos de mostrador!! Cuando
se dijo eso, hubo una corrida de todos los pasajeros hacía los nuevos
mostradores. Los pasajeros, nuevamente intranquilos, reclamaba que se respete
su lugar en la cola del check in.
Quienes me conocen saben que la paciencia es una de mis mayores virtudes, así que con todo el cansancio hambre y todo fastidio, me tocó hacer el check in a las 21hs, cuando el vuelo estaba planeado para las 21.40hs. En el mostrador me cuentan la genial noticia que mi vuelo a Guayaquil saldrá el día lunes a las 10.40hs, mientras yo estaría llegando a Lima a las 00.20hs. No se iban a hacer cargo del hotel, como lo suponíamos, así que me esperaban 10 horas en el aeropuerto. Todavía me faltaba hacer migraciones, así que corrí y, como lo pensaba, una cola interminable me esperaba ahí.
Lo único que me preocupaba en ese momento era si iba a poder comer algo antes de subir al avión, por que mi fastidio se debía al gran dolor de cabeza que tenía. Cómo me lo temía, no pude comer nada. Cuando salí de migraciones, pasó una mujer de Taca y le pregunté sobre el vuelo: "Están abordando ahora mismo". No comida para mí. En la gate más lejana del mundo, ahí abordábamos.
Despegamos just in time: 21.40hs. Lo que pasaría cuando llegaramos a Lima, será parte del próximo capitulo!
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