Del trabajo no hay que quejarse, decía alguien muy sabio. Con esa frase crecí en mi cabeza.
Otra vez me encuentro en Guayaquil pero esta vez, me esperan 3 semanas. Alguien podría pensar que es mucho, otros podrían pensar que es poco. Lo cierto que estar en una ciudad donde no hay mucho para hacer y sobre todo, te pasas 10 horas dentro de una oficina, no es para nada placentero.
Lo único placentero, llega los fines de semana, con paisajes como estos.
A pesar de llegar el sabado a la noche después de un día largo, nos levantamos el domingo para ir a Salinas, una de las playas estrellas de Ecuador.
Ya veremos qué nos espera este fin de semana!
No hay comentarios:
Publicar un comentario